Reseñas sobre libros (para La Nobel, Almería)

RESEÑA PARA LIBRERÍA NOBEL (Nobeleros con B)

En este espacio iré colgando las reseñas que realizo para la Librería Nobel de Almería (La Nobel), una preciosa colaboración con Rafa desde  Julio de 2020, donde descubro libros o autor@s que ya serán, seguramente, indispensables para mí .

 

RESEÑA Nº4 PARA LIBRERÍA NOBEL (Nobeleros con B)——————————01/2021

“TREINTA Y TRES MONSTRUOS”  y “¡NO!” LIDIA ZINÓVIEVA-ANNBAL  Edit. Akal

foto portada (Mariel Ubeda CC)

Intro - Enter

Este es uno de esos libros que tomas y retomas, y puedes seguir sin casi perderte donde los dejaste, porque Treinta y tres monstruos es un diario, muy peculiar… introduciéndote en la vida íntima de su autora y sus protagonistas, como a retazos. En cuanto a ¡No!, es un viaje también bastante intimista, a otro tipo de diario, como un cuaderno de bitácora, en forma de artículos en tono de dramaturgia, y escritos en forma de monólogos elegíacos, cargados del trágica realidad y el peso del Ser/estar…., desde el expresionismo que ralla/raya en lo surrealista a veces (lo irracional o hasta la escritura automática experimental), pero muy metido en el contexto de la agitada época que vivió la autora, social, cultural, artística e históricamente hablando…(en 1905 tuvieron lugar las primeras rebeliones contra el zarismo con la guerra ruso-japonesa, por ejemplo, y pronto se acercaría la Revolución Rusa de 1918).

Pues bien…

Los avatares de mi vida desde que #RafaMePusoEnLasManos ESTE LIBRO…, han sido variados, y la lectura casi llegó a tomar forma de collage, pero… creo que no le ha ido mal a estos relatos, ya bastante fragmentados y fragmentarios en ocasiones, de por sí.

La primera parte, Treinta tres monstruos, me ha ido embelesando cada vez que lo retomaba. Zinóvieva es una autora excelente que te atrae y sumerge en este diario desbocado, deseando avanzar por su bello pero tortuoso devenir amoroso y vital.

Francamente, aunque se nos dice que lo que aquí se describe puede ser una relación de amor y desamor entre dos mujeres (y tanto la editorial como algunos críticos hablan de “primera escritora sobre amor lésbico rusa…”),…yo no lo veo así del todo, y lo que a mí me ha parecido es un desdoblamiento de personalidad, donde el personaje principal (la narradora total, consciente y doliente) habla consigo misma, se narra a sí misma, con la excusa de contar una etapa de su vida importante (y así lo atestigua su biografía también). Su prosa poética es hermosa y te arrastra como he dicho antes, hacia un mundo especial de pensamientos y sensaciones donde vemos una relación, a flor de piel, entre las dos amantes, que poco a poco va cayendo en el torbellino de las dudas, como toda buena pasión debe hacer…

No en vano es una de las representantes del movimiento simbolista ruso de fin de siglo XIX, además de, cito literalmente del prólogo: “la primera escritora rusa abiertamente feminista. Un feminismo que algunos consideran ético-estético y que ella integró de forma inseparable, en una ideología de izquierdas cercana a posiciones revolucionarias”. Y en esto sí, estoy totalmente de acuerdo.

No deseo (ni debo, a nivel de crítica literaria, por carecer de las herramientas necesarias) hablar más del argumento, estructura, figuras literarias, etc…, porque además se explica ampliamente en el prólogo, pero puedo decir que merece la pena profundiza en esta escritora, aunque sólo sea por este relato intimista que retrata con el famoso (y casi canónico) temperamento del alma rusa en la escritura, el Yo, su propio Ser…, en colisión con otras partes de su pensamiento o reflexiones… (o no, porque también valen otras interpretaciones de este embriagador texto, tan oscuro a ratos en su contenido como luminoso en su estilo siempre). Para mí, esta lectura…, ha sido arrebatadora, sencillamente…

¡No! Es para mí “otro cantar”…. Quizás por ello no fueron publicados todos estos artículos en vida de la autora, sólo algunos, y el resto fueron recopilados por quien fuera su pareja hasta su muerte, Viacheslav Ivánov (ambos pertenecientes a la élite cultural en boga del momento, y en cuyo salón -llamado “La Torre”- se reunían artistas, dramaturgos, actrices o bailarines, periodistas, pensadores o escritores….), siendo estos artículos más del agrado de él, quizás, que del público de Zinóvieva, entre quienes ya me incluyo.

Aunque este conjunto de narraciones son de gran importancia por su contenido (social, ético y moral) en el contexto en que fueron escritos (los albores de la Revolución Rusa, como dije antes) y fueron tomados como referencia para otros escritores en su momento, y posteriormente, algunos de estos relatos, en ocasiones me “superan” en cuanto a su tono exacervado, hasta un poco histriónicos en su estilo y contenido, como “Socorro”. Pero otros, aunque también cargados de expresividad y emotividad (desgarro o sentimentalismo extremos), aparte de por su forma de escritura (rotunda y directa) me han gustado más, como por ejemplo: “La gata”, impactante en apenas cuatro páginas…

En los monólogos ,breves en su mayoría, de ¡No!, lo expresivo es llevado al culmen, con un lenguaje también poético….y me sorprenden, tanto que, meditando sobre ellos, me recuerdan al paroxismo de las figuras helenísticas, donde las esculturas se retorcían en el éxtasis del dolor o del amor…(sobre todo el dolor) llegando a conformar el llamado “Pathos” griego…

Pero, aunque en ¡No! la forma es importante, también lo son los momentos de realidad en que podemos tocar tierra y ver ese contexto del que hemos hablado de la Rusia del momento, algo muy enriquecedor e interesante.

 Epílogo o postdata

En todo caso, quien quiera pasar unos días, momentos, noches (mañanas, no sé, depende de cuándo leáis cada cual, y con qué intensidad –seguido, a ratos, del tirón-) con la mente alumbrada del intelecto y el alma rusas de una autora que escribió teatro, artículos y narrativa de fines del siglo XIX inaugurando el XX,…aquí tenéis una gran muestra para una aproximación a esta estética literaria simblista, tan arrebatada como evocadora.

Pd.: Y otra cosa, parte de lo que más he valorado de esta edición, además de descubrir a esta autora, es el prólogo, de Miguel Ángel Chica Venayas (también traductor de las obras compendiadas).

En él se cuenta la vida y conexiones vitales, y artísticas, de Zinóvieva a un nivel que no he encontrado al buscar más sobre ella, y contextualiza el círculo literario donde se movió Zinóvieva. Pero además de resumir la época en que vivió la escritora en cuanto a historia, sociedad y arte, hace un repaso de las diversas corrientes estéticas literarias que se dieron a la vez en este fin de siglo XIX y albores del XX. Todo un festín de referencias para quienes, como yo, desean conocer siempre más del contexto de la obra que se lee. Y muy de agradecer en el caso, además, de la literatura rusa de la Edad de Plata.

Maribel Úbeda Almería,Noviembre 2020 /Enero de 2021

Enlace para encontrar el libro en La Nobel

RESEÑA Nº3 PARA LIBRERÍA NOBEL (Nobeleros con B)——————————09/2020

“UNA BODA EN LYON, y otras narraciones breves” STEFAN ZWEIG. Editorial Acantilado

Foto Maribel Úbeda

Foto Maribel Úbeda

Intro - Enter

¿Sabéis cuando algo os atrapa y no entendéis muy bien el por qué?, una atmósfera, un aroma, una sensación,… y te sientes muy bien…, pero, no puedes ponerle nombre o describir con palabras el motivo exacto… Pues eso me ocurrió conforme empezaba a sumergirme en la primera historia (relato breve) de este escritor, uno de los grandes, ahora lo compruebo, pero que nunca había tenido el placer de leer. Y…Bingo! Heme aquí disfrutando con mi descubrimiento como una niña chica con zapatos nuevos.

Pues bien…

Al realizar esta reseña, advierto, para gozo, seguramente, de quienes odian el divagar y los textos largos (en lo que yo caigo constantemente) que esta vez intentaré ser breve. Y no sólo porque el libro que Rafa me cedió para estas reseñas especiales sea muy, muy breve.

De manera que intentando emular el condensado de esencias de este mini librito (extenso en ideas sin embargo, pues no se mide por número de palabras lo que te ocupa tanto tiempo de pensamiento, reflexión o emoción) diré que Acantilado ha empaquetado cuatro relatos breves bajo el nombre de la primera historia (y qué historia…., una historia dentro de un gran episodio de la Historia…, recordando lo que comenté en mi anterior reseña, sobre la diferencia entre Story e History en la terminología inglesa), pero que dentro van otras tres, brevísimas estas, pequeñas historias más.

La primera narración, potentísima por la forma y contenido, por la originalidad y lo inesperado de cómo se desenvuelve la trama, casi trepidante, se ubica en el contexto de la Revolución Francesa, en la ciudad de Lyon, duramente golpeada por los designios de la barbarie que va unida a grandes momentos, incluso de revolución social histórica necesaria. La segunda, se desarrolla en los tiempos donde los peregrinos viajaban en busca un “santo grial” (hoy podría ser un gurú), por así decirlo, en este caso en busca del “Redentor”, en pleno tiempo histórico (¿real?) de su existencia aun humana (no divina), y ambientado en lo que cuentan las Sagradas Escrituras de su periplo en Jerusalén durante el juicio de Poncio Pilatos.

La tercera historia está contada en primera persona por el propio Zweig, y entendemos que se trata de un hecho real de su vida, en uno de los lugares donde vivió y sobre una persona singular que conoció. Y  la última narración, nos adentra en los sentimientos de dos personas también… muy singulares…. Porque de singularidades van las cuatro historias, según lo veo, dentro del maremágnum de almas que conforma la vida en general…

Cada historia de Stefan Zweig está cargada del hecho diferenciador, de lo que nos hace únicos entre la multitud, la vorágine o el fluir del rio de la vida (para cada cual será un contexto diferente, pero básicamente, somos tan únicos y diferentes, como  iguales a los demás, paradójicamente real, si lo pensamos)

Pero el gran descubrimiento con este autor, para mí, es su capacidad para que una historia de  poquísimas páginas, se convierta, en mi cabeza, en un libro completo. Esa versatilidad de ser conciso en palabras y extenso en lo que transmite … es Magia…

¿Cómo es posible que casi algo que podría ser una anécdota, aunque muy suculenta y llena de emociones, estupendamente relatada, y bien nutrida de  sensaciones en un contexto particular de sus protagonistas, sea a  la vez tan, tan extensa?, ¿cómo hace Zweig que parezca que has leído una historia (en el caso de Boda en Lyon sobre todo) de 100 páginas, siendo este de 21 escasas?… Misterio…

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Ahora entiendo también el por qué al anunciar en alguna de mis redes que estaba enfrascada con este autor, me llovieron recomendaciones sobre él, otros títulos (que desde ahora intentaré ir consiguiendo y leyendo) y elogios varios sobre el escritor y su gran obra. Y algún dato, como el que me dio mi amigo de hace tantos años, Nacho Ancho y que no entiendo cómo me pasó inadvertido hasta ahora: que es el autor del libro en el que se basa una de las obras cinematográficas más especiales y elogiadas de los tiempos: Carta a una desconocida, película dirigida por Max Ophüls sobre el libro homónimo de Zweig.

Pero además, buscando información sobre nuestro escritor, leí en Santa Wikipedia, que Gran Hotel Budapest, del genial Wes Anderson, se inspiró en varios escritos suyos, y también se llevó al cine su biografía de la reina guillotinada María Antonieta… Pero bueno, esto es solo una pincelada sobre este ensayista, escritor y periodista vienés, que también escribió teatro y libretos operísticos, que se embebió del psicoanálisis, teología y todas las ideas, novedades y cultura de los años anteriores y posteriores a la Primera Gran Guerra, que fue perseguido por ser judío en la Alemania nazi y que, en fin, deja un gran legado de escritura y pensamiento para nosotros, y para mí va a ser una fuente a consultar y leer a partir de ahora…

Epílogo o postdata

Al seguir reflexionando en el por qué me ha impresionado este escritor, sí, me reafirmo en que es porque dice lo imprescindible, narra, pero asemejándose mucho al proverbio (japonés, árabe, no lo sé) que dice algo así como: No digas nada que no pueda ser más bello que el propio silencio

Pues sí, ojalá todos pudiéramos decir tanto en tan pocas palabras, o, en la mínima extensión, y sobre todo, expresar tanto…

Maribel Úbeda Almería,Septiembre de 2020
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RESEÑA Nº2 PARA LIBRERÍA NOBEL (Nobeleros con B)————————-07/2020

“El muro fantasma” Sarah Moss. Editorial Sexto Piso. 2020

Fotografía de M. Úbeda

“Creo que puedo fechar mi fascinación por la arqueología en un recuerdo temprano de estar obsesionada por “Skara Brae”, los restos de un asentamiento del neolítico en Orkney (al norte de Gran Bretaña) durante el primero de varios veranos infantiles pasados ​​en las islas. Regresé allí varias veces de adulta, siempre atraída por los mojones, las piedras y las viviendas prehistóricas que conforman la tierra. Planeaba ser arqueóloga, y pasé el verano cuando tenía diecisiete años trabajando en una excavación romana en el centro de Francia, que fue cuando noté cómo la comunidad en desarrollo de trabajadores arqueológicos reflejaba la antigua comunidad que estábamos descubriendo y pensé que las historias paralelas proporcionarían la estructura de la novela que pretendía escribir algún día.”

Esta explicación de Sarah Moss para uno de sus anteriores libros donde una excavación arqueológica en Groenlandia es el centro de la historia (“Cold Earth”), le va que ni pintado (o escrito, jeje) a la reseña que intento redactar para vosotr@s sobre su último libro: “El muro fantasma”. Una estremecedora historia, en muchos momentos, y arrebatadora también, por la intensidad que va in crescendo, y que hace que se lea casi del tirón,…esperando cualquier tipo de desenlace conforme se suceden los hechos, que muchas veces (sobre todo en la primera mitad del libro) están salpicados de reflexiones y recuerdos, o pensamientos de la protagonista.

Pero… ¿quién es la narradora que nos va seduciendo conforme se expresa en primera persona y avanza la trama?, pues una joven, muy joven, que comienza siendo una adolescente y…

ah!, pero no voy a desvelar mucho del asunto, o los asuntos, en ese sentido, claro, porque es un libro no demasiado extenso en páginas, 138, y creo que es mejor dejar el suspense del que hace gala esta obra…en el aire…

Lo que puedo y debo deciros es que en él se nos muestran, de forma muy bien  novelada, diversos tipos de muros, no sólo físicos, sino sociales, como la lucha de clases, y otros varios tipos de muros en el sentido figurado, como los que también puede llegar a establecer la propia Historia, en mayúsculas.

Y principalmente (y como se puede leer en la sinopsis), de eso va este muro fantasma: de los antiguos habitantes de Britannia, de los romanos, del Muro de Adriano, de la época prehistórica, de arqueología y restos óseos, de utensilios de piedra caseros y de caza. Pero, …también va de excursionismo extremo entre páramos, de paseos entre arándanos u otros frutos y plantas ancestrales…O de los deseos de emancipación y de explorar la vida fuera del seno familiar…, etc., etc…

Eso sí, siempre avanza con un poso inquietante, apuntando casi al thriller psicológico, donde los personajes se perfilan poco a poco y  sutilmente.

También puedo contaros, que este muro o muros que planean sobre nosotros mientras leemos, te adentra en una atmósfera a veces opresiva, con descripciones y un vocabulario que apasionará tanto a antropólogos como a los amantes de la History, así como de las las stories (Story)…

Y, a riesgo de ser pedantísima, comentaré que ambos términos, en la nomenclatura anglosajona de la Historiografía o Ciencias Sociales (de la Historia), son más que adecuados aquí, al reconocer que en ingles está muy bien separada (siendo colindantes semánticamente) la History, referida a los acontecimientos oficiales de la llamada línea del Tiempo o Historia en castellano, y la Story, o la historia en minúsculas, los episodios personales que le pueden suceder a cualquier persona de a pié o de abolengo, pero en sentido individual.

Pues bien, en “El muro fantasma” hay pequeñas historias entrelazadas que están casi por encima en importancia para mí, de lo que es la trama general, que en realidad subyace bajo gran parte de los hechos narrados, aunque guíen la historia (al revés de lo que creo que suele pasar en otras novelas).

La joven (pero madura a su modo) Silvie pasará unas vacaciones de verano (imagino que principios de los 90) con sus padres (aficionado él a la Historia y sobre todo de la Antigua Britania) en un campamento experimental para universitarios y sus profesores de arqueología (resumiendo bastante, pero contextualizando la trama principal) y allí vivirá cambios iniciáticos en muchos sentidos, algo que se observa desde las primeras líneas, aunque el aire de suspense que Sarah Moss crea con las imágenes de los antiguos habitantes de las islas británicas, del Norte principalmente, es lo que impregna todo de un aroma a muros de piedra, fantasmas, sacrificios (en todos los sentidos de la Historia y las historias) y rituales ancestrales, al emplear un detallado vocabulario y explicaciones del pasado remoto, sus costumbres, reminiscencias o incluso creencias (no solo religiosas políticas o ideológicas), así como muestra debates o discursos sobre elucubraciones académicas unas veces y de “aficionados” otras, donde se mezcla realidad posible con suposiciones mal o bien intencionadas (algo de lo que la Historia se ha nutrido en el pasado, no alevosamente siempre, sino por las circunstancias de las investigaciones, sus investigadores, los conocimientos del momento y las hipótesis de moda, dicho sea de paso).

Sarah Moss nos sumerge aquí (como en la mayoría de sus libros al echar un vistazo a su bibliografía) en los hábitos, supersticiones y esas “formas de ser” que se dieron en el pasado y con las que se intenta explicar muchas veces (manipulando la Historia) lo que con el paso de los años se van convirtiendo en los tópicos manidos y de encasillamiento del: “nosotros somos así, y siempre hemos sido así”, frente a “los Otros”, sean quienes sean esos otros, incluso nuestros vecinos… Los Otros en el tiempo histórico, y Los Otros en lejanía o cercanía física o psicológica al Nosotros.

El hecho diferenciador, la xenofobia, el sexismo (en su peor forma de Machismo) o el clasismo,  está de muchas formas presentes en esta obra literaria, para verlos (y vernos) desde la ciencia o la aproximación arqueológica (excusa, diría yo).

El vocabulario empleado para describir desde un yacimiento y un poblado antiguo, hasta paisajes (orografía, temperatura, tierras de páramos o guijarros de  playa, plantas, semillas…) y sensaciones íntimas, la hábil descripción de los personajes, la atmósfera que crea en fin, y la tensión que hay casi de género negro (que no lo es) denotan que estamos antes una buena escritora que también es profesora de narrativa y está acostumbrada a explicar de forma clara y directa temas de interés candente tanto científicos como emocionales.

Las vivencias de esta protagonista prototipo de antihéroe no exenta de humor (humor negro e ironía muchas veces)…puede servir a cualquier lectora o lector para adentrarse en estas páginas cual bosque de helechos o líquenes por descubrir, y no necesariamente tendrá por qué ver en este libro nada de lo que yo acabo de comentar un poco más arriba (algo que puede ser una lectura muy personal, pero que yo sí he sentido y disfrutado, a rabiar, por cierto).

Este es un libro, pues, que os recomiendo, aunque es posible se le pueda hacer difícil a alguien al comienzo, por la forma de escribir de Sarah, “todo seguido”, sin poner guiones a diálogos para separarlos de la narración en presente o de pensamientos, etc., Pero se acostumbra una enseguida, y esto, inclusive, hace que la lectura sea más dinámica, progresiva o rápida si cabe.

Feliz verano Nobeleras y Nobeleros con B!!

Pd.: Un muro cayó también mientras leía esta apasionante historia porque ¿qué pueden tener que ver una española almeriense del 72, de cultura latina, y una británica (nacida en Glasgow  y criada en Manchester) del 75, de cultura anglo y judía?… Poco, siendo de la misma generación, o eso creía, porque, antes de comenzar a leer, nada apuntaba que su protagonista y yo tuviéramos, en la forma de pensar o en pensamientos  de adolescente en sí, nada en común…pero nada más lejos de la realidad… Hubo momentos en los que era como si abriera un diario y me viera a mí misma, o pudiera entrar en el libro y comentarle que podíamos ser amigas… Estamos más concectados de lo que creemos aunque haya muros de todo tipo por ahí campando…

Maribel Úbeda, Almería. Julio de 2020.

Publicada en Blog de librería Lanobel Almería, Agosto de 2020 Sobre

Sarah Moss

Para leer el libro

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RESEÑA Nº1 PARA LIBRERÍA NOBEL (Nobeleros con B)————————-06/2020

“Estamos en el borde” Carolina Lamarche. Editorial Tránsito. Premio Goncourt de relato, 2019.

Foto Maribel Úbeda

Este es un libro para leer con calma. Y, si es posible, al “retostón” del verano, en los días donde supuestamente “no tenemos nada que hacer” o nada “importante” al menos, o no nos apetece más que holgazanear, recordando la infancia, la adolescencia o imaginando futuros posibles…, que también puede ser una forma de escape de la vida cotidiana…

¿Y quién no necesita vías de escape alguna vez? Como en esta pandemia, por ejemplo, donde se acumulaban tanto las cosa por hacer (fuera) como dentro al final (je, je…¿sabéis lo que quiero decir, verdad?)

En este post confinamiento, pero ya tomado el pulso a saber qué es tener que ser introspectivo por narices, me llegó este reto de lectura, en los primero días de la desescalada, cuando aún daba miedo poner un pié en la calle aunque a la vez estábamos deseándolo…

No lo habría escogido, pero lo eligieron por mí…y me alegro infinito… Lo supe a la mitad del primer relato que comencé a leer…

Pues bien, este es un magnífico libro donde se reúnen diversas historias y narraciones en cuyo título siempre es uno o varios nombres propios, y donde Caroline Lamarche, escritora belga que ha residido en España o Francia entre otros países, nos muestra con sutileza y de forma caleidoscópica las vidas en diferentes entornos, lugares o realidades, pero que beben de un mismo universo: el amor a la naturaleza y los animales, humanizados ambos a su vez.

Aunque he comentado al principio que este libro es para leer con calma, las historias de Caroline no son para evadirse, porque en realidad,…te fijan al suelo, a la Tierra concretamente… y en todos los sentidos del término Tierra, porque en varias ocasiones habla de lo que le estamos haciendo a la Naturaleza, no en general sino en particular, a los árboles, los campos, los arroyos…, a sus habitantes naturales, los animales… y a nosotros mismos de paso, por supuesto. Unas veces como protagonista, otras de fondo, el tema siempre está ahí, como un bordón bajo, que sostiene el tono general de una obra musical dividida en distintas partes.

Pero intentaré no “destripar” nada de los diversos argumentos, lo dejaré todo en el aire, las historias en sí, de qué van o qué cuentan, intentando acercarme un poco a ella, con su prosa poética de decir tantísimo en pocas palabras;  palabras aparentemente concisas, y que, por ejemplo, a través de uno de sus múltiples narradores (alter ego diferente siempre, nunca del mismo sexo o edad siquiera y que dota al conjunto de gran versatilidad y apertura) expresa: “el chillido de los vencejos me parece, según el humor del que esté ese día, victorioso o desesperado”, citándola de memoria ( no literalmente…). Y lo cito porque es algo así lo que muestran sus personajes,…un vaivén de caracteres, de vivencias…, libres siempre, sin prejuicios, sin coacciones de ningún tipo. No moralizantes, pero que te hace pensar en cómo actuamos en nuestro entorno ante, por ejemplo, el cambio climático (citado por ella expresamente en algún momento).

Estas historias no son para evadirse porque te atan a la lectura también, hasta que concluyes cada micro universo mostrado, y terminas con una sonrisa, eso sí, alegre o triste, pero infinita y nada definida…

Caroline Lamarche es fuerte y sutil a la vez, su prosa es poética, frágil, pero cuenta sensaciones duras también… te hace sentir en mayúsculas…

Me queda la sensación de leer a alguien exquisito, etéreo pero que te “atalanta”, como los árboles, de belleza tan efímera como eterna…

Su ritmo es cadencioso mientras leemos, escribe de forma fluida y aparentemente sencillas, pero creo que hay detrás una gran construcción; es como si leyera un gran haiku que te deja con ganas de más en cada narración, con cada grupo de personajes; cada escena y lugar que plantea…me hace desear más y más, …y más…

Estamos en el borde, sí, pero hay límites, unos físicos y reales, otros, para romperlos, infinitos, mentales…

En este libro, todo es significativo eso sí, desde la cita que abre el conjunto literario hasta la que lo cierra. Es un Todo fragmentado, en voces diversas, hora un viejo, hora una niña, hora una mujer casi en la tercera edad, hora un hombre maduro…, estamos todas y todos, ahí, representados, por eso cuando la leo, me veo, nos veo, aquí y ahora o después.

Y como no quiero desvelar más de su universo, donde os recomiendo, entréis, termino con  dos frases (ahora sí, transcrita literalmente) que me explica mucho de su literatura y para mí resumen el fondo y forma de lo que he leído:

“Estoy hecha de tal forma que el amor me reduce a ser una hoja muy fina y carcomida por las inclemencias del tiempo y transportada por un viento feroz”, en el relato Elad.

Y  en Rudi (relato último de Estamos en el borde): “Las personas atormentadas por un duelo irreparable ya no creen en el futuro. Pero sí en la imaginación, de donde nacen las historias más descabelladas. Las historias de ella, sin embargo, no inventan otros mundos. Tampoco otros amores. Les basta con ser cómplices de algunas vidas salvajes”

…Sí, …estamos en el borde, no lo dudéis, pero no sabemos de qué o hacia dónde exactamente, y esta situación de desequilibrado equilibrio puede estar cargado de belleza, o ser una gran incertidumbre llena de certezas, como las que nos hace imaginar, recordar o vislumbrar Caroline Lamarche.

Maribel Úbeda, Almería. Junio de 2020.

Sobre Caroline Lamarche

Por si os apetece leerlo

En la editorial

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Pronto la siguiente reseña…