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Gerhard Richter nos mostró desde finales de los sesenta que los lenguajes de la fotografía y la pintura son totalmente compatibles, que uno no esta por encima de otro…

 

Hoy día vivimos en lo que él, y otros muchos del momento, preconizaron a base de práctica no academicista, la convivencia y mestizaje de las técnicas y disciplinas,artísticas; algo que parece novedoso (y por lo que AUN…se rasgan las vestiduras muchos supuestos amantes de las artes visuales cuando visitan un museo o exposición con Arte contemporáneo) pero que en absoluto lo es.

Es la hibridación, la multidisciplinariedad en las artes visuales (cosa que ya se ha dado entre artes distintas desde hace años -¿qué es si no el cine, o incluso, y remontándonos en los siglos, un códice miniado?-; es la suma de las artes y sus técnicas y lenguajes distintos.

Y en concreto Richte auna los lenguajes de la fotografía y la pintura (la más antigua de las artes plásticas junto a la escultura). Más exactamente,  traslada las técnicas de la fotografía (incluso basándose a veces en una fotografía, propia o no) a la pintura.

 

Richter trabaja desde hace años, casi desde sus comienzos, y tras escapar de la RDA justo antes de que erigieran el hoy extinto muro de Berlín, en su obra magna, una especie de súper-bitácora, un “work in progress” que va creciendo con su obra incluida (de cualquier disciplina): “Atlas“.

oleo sobre tela óleo sobre tela de Gerhard Richter

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