“Espacios abandonados”o la lucha desarmada de Dalia Khamissy

Hace un par de lunes me pasé por el CAF (Centro Andaluz de la Fotografía) en Almería; como era lunes no esperaba encontrarlo abierto, pero como es un lugar de divulgación,  un centro de recursos, biblioteca, talleres, etc., y ofrece algo más que una simple sala de exposiciones, pues ¡sorpresa!, estaba abierto, algo bueno, a partir de ahora, para los lunes, no ya al sol, sino de hastío post- fin de semana (esos dos días en los que supuestamente te va a dar tiempo de ir a todos los lugares con expos interesantes y a hacer todo lo que no has podido realizar durante la semana…).

El caso es, que me sorprendí gratamente con lo expuesto allí (hasta ahora es lo que me suele pasar, me gusta lo que presenta el CAF), tanto con”Espacios abandonados”, en la sala de abajo, como con la exposición de arriba, “Trabajos de campo“, donde se contrapone-comparan las obras documentales de Cristóbal Hara y Rafael Sanz Lobato (todo un descubrimiento para mí este último, con fotografías en b/n que en ocasiones me traían a la memoria el fotorreportaje social de Eugene Smith, como su “Médico rural”, o “Spanish Village: It Lives in Ancient Poverty and Fait” para la revista Life), de la colección de FotoColectania.

Pero lo que más me impresionó fue la obra fotográfica de Dalia Khamissy: “Espacios abandonados“, y más que por las fotografías en sí mismas (sobrias, todas con luz natural, sacando partido del color, de buena composición e interesantes, con una coherencia de conjunto y estética definida, buscada y acorde con el contenido del mensaje) lo que me impresionó fue  lo que representan, lo que la fotógrafa quería trasmitirnos o comunicar…

Todas las fotografías, que formal y objetivamente muestran espacios interiores destrozados por la guerra en Líbano, llevan un texto al lado que comienzan así:

“Sur del Líbano: una casa destruida”.

Más abajo en los textos, aparece siempre el nombre de la ciudad concreta donde estaba tomada la fotografía (la mayoría de las veces el lugar es “Sint Yabil: una ciudad marcada y bastión de Herzbolá, fue apodada Ciudad Maldita por el ejercito israelí durante la guerra del verano de 2006 porque nunca lograron invadirla”). A continuación del anterior enunciado, los textos continúan describiendo qué se ve, las circunstancias en que encontraron el interior fotografiado, si había alguien allí o cuándo tomaron la impronta, etc.

El comienzo de estos textos que acompañan a cada imagen siempre de la misma manera (“Sur del Líbano: una casa destruida”), se asemeja a una especie de letanía…, es como un rezo o una oración, o esa fue la  sensación que tuve. Y dan que pensar…; porque no sólo es desolador lo que se observa por ese abandono, los restos de hogares con muros derruidos o agujereados.., muebles rotos o volcados, todo lleno de polvo, escombros,  con objetos y restos de haber sido habitados (alfombras aun colocadas donde estuvieron…), e incluso, en ocasiones, el paisaje que se deja ver, no ya a través de una ventana, sino de un hueco dejado por disparos o bombas…

Dalia consigue mostrar con todo esto la barbarie objetiva, la barbarie en daños cuantificables, materiales, sustanciales, si…Pero lo que se ve ahí en realidad, y leyendo más allá de cada uno de los pequeños textos-ritualizados (por lo repetitivo)  es la metáfora del desmoronamiento también personal de los que allí vivieron, los que habitaron esos espacios.

Si contemplar esos lugares puede causar la pena que yo sentí, y la desazón…,  la intranquilidad…, qué se sentirá al ser desterrados de estos sitios de verdad y por la fuerza…; qué se sentirá al ser desposeida-o, no sólo de un bien material, sino de la pequeña historia de cada lugar cuando estaba habitado, las emociones allí sentidas, las vivencias, las sensaciones…

Imagino que este trabajo fotográfico intenta rescatar de los escombros ilusiones y acontecimientos para que no caigan en el olvido. Es la lucha desarmada con armas de otro calibre, con imágenes de los perseguidos, de los que tuvieron que huir…

Lo que Dalia Khamissy ha hecho con su cámara, desde la idea hasta la toma y la exposición de estas fotos es la contestación a la sinrazón de una guerra…, es la lucha sin armas de fuego, sólo con el potencial armamento de  las ideas, que no ideales exactamente, algo quizás más peligroso dependiendo de quienes las esgriman y en aras de qué se esgriman…

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