Al hilo del blanco

 Al hilo del blanco, (de Nade Favreau, Museo Arqueológico de Almería, hasta el 2 de septiembre. Producción del Musée du Textile de Cholet (Francia) 2010), una instalación para recorrer sin prejuicios…, con la mente…, en blanco…

El domingo pasado estuve en mi museo preferido…, el arqueológico de Almería… No lo esperaba pues iba a hacer de turista en mi propia ciudad, cogiendo el trenecito guía con una buena amiga, pero…, de camino hacia el Paseo observamos que no llegábamos a tiempo de su salida y vino el dilema: ¿correr, o meternos a ver la exposición temporal del arqueológico?…”es un museo pequeño pero muy bien diseñado, y muy didáctico con las piezas que tiene” le dije a mi amiga, “¿vemos la exposición temporal que he oído que está muy bien?, no se de qué va, algo etnográfico creo…, y además, si no entro ahora, aunque lo tengo cerca, lo voy dejando y…”. Dicho y hecho, nos metimos un poco a ciegas allí, pues no había señal alguna, por fuera, de tal exposición…¿los recortes famosos?…En fin.

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…No había tampoco ningún folleto informativo en el mostrador de bienvenida…, “bueno, no pasa nada, vamos a nuestro aire…”.

Eso si, en las paredes, al inicio, varias cartelas con poemas y otros textos…Decidimos leerlos después de ver lo que allí había, que a distancia ya era sugerente…bastante sugerente…

Sonidos de máquinas, como aleatorios, de músicas futuristas o ancestrales, ambas podían ser…Telas bailando en el aire…., ambiente luminoso, limpio…blanco…, casi minimalista…, algo fantasmagórico, si…pero interesante, evocador, intrigante más bien…

Recorrimos uno por uno los objetos allí reunidos…, trapos, podría alguien decir…un ajuar antiguo y pintoresco, podrían otros añadir…; todo en blanco y de hilo casero; eran camisas, paños, gorritos de bebé, con iniciales la mayoría, doblados y bien colocados los que estaban mostrados en bajo, y paños con extrañas puntadas de color (como alocadas) los que se mostraban a ras de nuestra vista, en alto…

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Y si…, recorrimos la estancia diáfana y nos estremecimos con lo que vimos e intuimos…, ropa de casa, de un hogar de antaño, con lo típico que habría en los arcones o armarios, con las iniciales primorosas bordadas en las telas típicas…, por las manos típicas de una mujer (madre o abuela, o jovencita) de su casa…; ¿el ajuar de una novia?, …y nos acordamos de cuando nosotras éramos pequeñas y nos hacían aprender a coser los distintos tipos de puntadas en un mismo trozo de tela…, al bies, pespuntes,…etc., no recuerdo más nombres pues yo era una rebelde (sin causa aparente) de tal aprendizaje…lo odiaba, odiaba aquel trapito de puntadas de “pretecnología” (¿por qué yo tenía que aprender eso en el colegio -de monjas para más inri- y mi hermano mellizo, en otro cole -público-, hacía experimentos y construía aparatejos “científicamente”???, por qué esa discriminación ???) (si, ya me preguntaba esas cosas, jaja).

Curiosamente, mi amiga y yo habíamos estado hablando la noche antes de los ajuares que nuestras abuelas, tías solteras, o madres (la mía si), nos habían ido guardando para cuando nos independizáramos (casándonos lo más seguro, claro, no había muchas más opciones a principios de los 80 en esta España cuando nosotras éramos niñas; estudiar, si, pero casarse, por supuesto…).Estuvimos comentando que habría ajuares de muchos tipos, pero desde luego, los nuestros no nos gustaban en su momento (aunque con el tiempo sí que he ido viendo lo práctico del tema, jeje, sobre todo monetariamente, y según la prenda, más personal y personalizada o no), pero bueno, prosigamos con la exposición…

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Terminamos el recorrido visual y emocional de la exposición, y, ahora si, con más curiosidad sobre lo visto, sobre todo esos trapos con puntadas aleatorias, extrañas, decidimos leer los numerosos textos…Y efectivamente, eran de un ajuar, de la misma familia que la persona que ideó la exposición…, interesante…

No desvelaré nada más sobre esto, para que quien quiera ir pueda sorprenderse como yo lo hice, de la historia que hay detrás de todo. Pero mi amiga S. y yo nos emocionamos…y yo reflexioné sobre esas sábanas que llevan mis iniciales en la almohada y el envés de la sábana de arriba…, pensé en el cariño que puede haber en las toallas, manteles (muchos con dibujos, tipos de punto increíbles) y juegos de sábanas de matrimonio o individuales; blancos, finos (delicados en su mayoría) que me esperaban (y aun me esperan) en cajones y armarios de la casa de mi madre…(sólo cogí cuando me marché de mi casa para hacer mi vida, las cosas más “modernas” y las más útiles en principio, dejando el resto, más serio y para una casa más grande o formada, para cuando tuviera una casa “en propiedad”).

Si, no es baladí…, mucho tiempo he despreciado,si no todo, si el conjunto y el significado de lo que es un Ajuar…(que no la dote en sí, término muy anticuado, pero más extenso, de lo material que se le lega a una hija, supuestamente, al casarse). El ajuar representaba para mí la sumisión de la mujer, el papel al que se me avocaba desde pequeña por narices, lo que yo no quería ser de mayor (ama de casa o madre), lo que no quería representar. Despreciando ese ajuar, como símbolo del sexismo imperante en nuestra sociedad, yo eludía todos los males de la mujer de fin de siglo XX…Pero claro, también dejaba a un lado, de un manotazo, lo bonito y lo certero que hay en esa tradición ancestral…, es decir, que en su conjunto es el símbolo de lo que pasa de mujer a mujer, dentro de la familia, de unas antepasadas que quiere lo mejor para tí (sea lo que sea); en una suerte de hermanamiento antiguo…los lazos se invocan para desearnos, unas a otras, lo mejor…lo que hay (cada casa con su economía o estatus, con hilo mejor o peor, con sábanas, toallas o manteles de más calidad económica y artesanal, o menos, con más filigrana, o más sencillo), es Nuestro legado…Y todo rezuma…amor…y fraternidad, ¿por qué no?, ¿por qué no verlo así también?.

La vida puede ser muy dura…, pero si sigue existiendo solidaridad, resistiremos…Sólo hay que saber leer los mensajes ocultos de estas cosas domésticas que se nos entrega con humildad y cariño las más de las veces…solo eso…

Resumiendo…la exposición, por si no os habeis fijado, es para mí del todo recomendable, y podeis hacer otras lecturas, por supuesto, porque yo solo me he enrrollado con una parte de mis pensamientos allí y después recordándola.

Hay unos interesantísimos textos de la autora del conjunto, Nade Favreau, de Ana Santos Payán, Pedro J. Miguel, y otros…,disfrutadlos también. No es una exposición para visitar corriendo, no, deleitaros en los sonidos, ambiente, objetos y lectura (os recomiendo que posterior la lectura, para dejaros envolver un poco a ciegas, como comenté al principio).

Nota para el Museo Arqueológico:

A quien o quienes corresponda: gracias por seguir abriendo este espacio, es necesario, es justo…, aunque os “recorten” el presupuesto o el personal hasta el punto de no poder poner una banderola anunciando la exposición temporal de turno, gracias…Seguid en pié y trabajando tan bien como hasta ahora para nosotros, vuestros ciudadanos de a pié.

Atentamente.

Maribel

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