«34 Rostros»de Heva Fuentes en La Jaquería. Exposición de pintura.
febrero 16th, 2026 febrero 16th, 2026 Posted in Almería, Artes visuales, Festival de cine, Os recomiendo ver, Textos propiosNo Comments »
«34Rostros» es el título para esta exposición de miradas y gestos que respiran Cine por obra y gracia de Heva Fuentes (Eva Fuentes, Madrid, 1974). 34 rostros de actrices conocidas y reconocidas que pudimos ver en el espacio maker de La Jaquería (lugar no ortodoxo y fuera de canon galerístico en El Zapillo, Almería) del 7 de Noviembre al 8 de Diciembre de 2025, y que se incluyó dentro del Programa de actividades paralelas del Festival Internacional de Cine de Almería 2025 (FICAL #yosoyfical @festivaldealmeria).

La disposición (rictus, gestos, acción) en que son representadas, captadas de sus fotogramas o la publicidad para la difusión y distribución de las películas en su momento, y varias de ellas con pistola en mano, comparten una posición más que desafiante…(no todas, pero hay un hilo conductor muy vibrante) que nos hace quedar pegados al suelo recorriendo esta suerte de miradas al unísono…, a modo de gran friso romano…, viendo un mural gigante de acrílicos sobre papel entelado cuya dimensión en todos ellos es como las medidas de los carteles clásicos: 70 x 100cm.
Sus 34 miradas, de primeros planos, casi plano-detalle en algunos casos (como se diría en jerga cinematográfica), nos siguen por la sala desde que entramos, pues han sido dispuestas -en el montaje final de la exposición- a lo largo de las 3 paredes utilizadas, desde techo a suelo prácticamente, para que confluyan en el centro del espacio…y nos sentimos atraídos hacia los ojos desde lo que ellas nos observan …
Estas representaciones figurativas, que huyen de un realismo exacerbado, nos sugiere cercanía al cómic y al universo del pop art (por su descontextualización en fondo plano en ocasiones) pero están ejecutadas con un trazo enérgico, casi expresionista, que también nos retrotrae al estilo de las ilustraciones del extinto oficio de plasmar los rostros a gran escala que tenían los pintores de oficio para carteles, murales o marquesinas en antiguos cines de grandes ciudades como Madrid o Barcelona (recordemos a Jano, o a Juan Antonio García, padre de Juan Antonio Bayona).

Estudiando con Heva el montaje, decidimos no poner cartelas identificativas junto a cada «mujer», para tener una experiencia de visionado menos controlado (en pensamiento, sensaciones o reflexiones), y no pretendo desgranar al máximo los significados de las piezas, como la artista prefiere (ella desea que cada cual vea, o sienta la exposición a su manera), pero sí necesito hacer llegar al público que pueda haber quedado con ganas de más, varias ideas que en mi cabeza resuenan desde que contemplé por primera vez esta amplia colección de retratos que parten, de una manera de ReApropiacionismo [Nota 1], o, también, de una reconstrucción que Heva realiza con la pasión que siente por el cine, por la gran pantalla, por las grandes (o pequeñas, pero intensas) historias que pueblan los film, y hay una visión personal pero también fuertemente vivencial de la artista sobre las actrices expuestas…
La exposición ha sido concebida para mostrar el máximo de obras de esta serie de más de 50 piezas y que sigue en expansión -a modo de work in progress-, mostrando así un mosaico de rostros, a modo de puzle a gran escala también (todos en blanco y negro con diferentes fondos, a color o no) que nuestro compañero de montaje excepcional, el profesor Adolfo Rosillo [Nota2], compara con un Mural al estilo postsovietico -ya que expone de igual manera a todas las actrices uniformándolas sea cual sea su estatus como actrices en su día, por así decirlo- y también, algo en lo que ambos coincidimos -aunque en otra vertiente de las diversas capas del conjunto-con la obra acumulativa de Gerhard Richter en «Atlas» (donde el artista colecciona diversas tipologías de imágenes pictóricas que le interesan desde el inicio de su carrera).

Por otro lado, y en esa misma línea de procesado de grandes rostros, uno de los artistas contemporáneos que me vino a la cabeza al reflexionar sobre la obra de Heva, fue el hoy desaparecido Chuck Close, también pintor cuya obra se basa en la fotografía o la imagen fotográfica para sus pinturas a gran escala, aunque desde una posición estética muy diferente, pues él era hiperrealista (fotorrealista)…
Estos dos artistas han trabajado de forma intensiva, y yo diría que obsesiva, como la propia Heva, en series de imágenes que trascienden lo fotográfico ( o cinematográfico) aunque partan de la imagen fija, creando otro contenido paralelo y propio.
En el caso de Heva, primero se siente atrapada por la película y su protagonista, y luego, a modo de IA, pero mejor… (la primera gran IA es nuestro cerebro, ¿o no? …porque partimos de que somos nosotr@s quienes discernimos y calificamos/clasificamos, para empezar, lo real de lo artificial…) procesa la imagen principal y destila el rostro que ya, no es, pero sí Representa, la película o a la actriz en cuestión.
Artificio, realidad, veracidad o verdad…, no tienen aquí cabida, salvo en el referente, repito. Porque Heva no busca calcar, copiar o reproducir la imagen perfecta, icónica, de estas actrices tan populares, Divas, muchas de ellas, en su tiempo y actualmente (eternamente, con toda seguridad para amantes de lo cinematográfico)…, no lo necesita, y hoy día no es necesario… No se trata de ver cuánto se parecen a la actriz en la que se basó para el retrato, aunque el nombre de la película aparece, pero es con motivo de compartirlas…, de unir experiencias cinematográfica remitiéndonos a esa película en concreto que a ella le ha motivado a pintar…
Estos rostros, además, podrían ser máscaras, como apunta de nuevo Adolfo Rosillo, no retratos en sí, porque no muestran tal cual al individuo, ni son un encargo, ni tienen ese afán, como he comentado antes, de mostrar veracidad o parecido con la persona en concreto, sino con un personaje, una idea, una sensación o emoción… (esta es una exposición tanto para iconoclastas como para cinéfilos empedernidos, creo…)
Tal y como hacían, casi, pero por otros motivos, los Retratos del Fayum [Nota3], diría yo…, los «retratos» primigenios de los antiguos egipcios romanos y Coptos, realizados como ofrenda al más allá o talismán, y pintados sobre madera o lino acompañando al cuerpo yacente y momificado en su féretro o cenotafio… Curiosamente representaban a las personas vivas y jóvenes, lo contrario de lo que amortajaban en realidad, y aunque algunos eran más realistas -según el periodo encontramos una tendencia u otra estética- la mayoría eran, no retratos, sino rostros idealizados que compartían algunos de los rasgos de la mujer, hombre o niño muerto, por lo que de nuevo, encontramos ya en el pasado remoto la Interpretación sobre la imagen de un rostro existente, pero imaginado, …recreado.
Como la propia Heva me comentó al preguntarle sobre su proceso de trabajo, ella pinta estos rostros como una forma de archivo de la memoria, una forma de no olvidar ese argumento o historias que la han capturado durante un par de horas…; reconstruye para sí un momento álgido de un film que no desea abandonar. Y según su estado de ánimo, además, les va «regalando» un fondos u otro -tono rosa frío, cálidos en llamas o un paisaje montañoso principalmente- que califica de «mi lugar seguro»: lugares que concibe como una especie de vuelta a su infancia, donde ella se encontraba feliz y segura, …libre.
Breve Bio de Heva Fuentes
«Mi trayectoria en el mundo del arte comienza con siete años cuando mis padres me llevaron a ver el museo del Prado. Esta experiencia fue el comienzo de mi interés por el mundo del arte».
Heva Fuentes es una artista que se mueve dentro de las corrientes artísticas más contemporáneas y reflexiona sobre la mujer, su papel en la sociedad, la cultura y la vida, y que, en este caso, se centra en la significación cinematográfica de grandes actrices.
Estudió pintura en la Facultad de BBAA de la Universidad Complutense de Madrid y Cerámica artística en la Escuela de Arte de Almería.
Cuenta con numerosas exposiciones colectivas e individuales a sus espaldas. Algunos de los lugares donde ha expuesto son: Espacio cultural «La Rosa», Madrid, 2007; «Galería Cerilla», Madrid, 2008; Casa de Perú, Majadahonda, 2009 o Espacio cultural «DeliRoom», Madrid, 2010.
Actualmente vive y tiene su estudio en Almería donde trabaja con otras series de rostros y representaciones de mujeres.
Algunas reseñas En Medios
La sonrisa del gato, Candil Radio. Entrevista con Carmen Rubio.
Reportaje en Diario de Almería, Fotografías de Marian León (entrevista a Maribel Úbeda como comisaria)
La Jaquería (sobre la exposición 34 Rostros) en «Como Alfredo por su casa». Interalmería TV
Algunas imágenes de la inauguración y en prensa



Parte de las obras en el montaje en la exposición de La Jaquería



Notas
[Nota1] Reapropiacionismo es una práctica vinculada recientemente al cine, a películas antiguas, descatalogadas o de aficionados, anónimas También se asocia al «Apropiacionismo», algo que en realidad, se viene dando desde siempre, ya que (y yo defiendo totalmente estas tesis) nada hay original al cien por cien, todo viene de lo anterior, siempre nos basamos en lo aprendido (y aprehendido) para crear, incluso, claro, para innovar… Podemos ser originales, cada vez es más difícil, pero…aunque haya un cambio de parámetros, una redistribución u otro punto de vista, los elementos con los que jugamos en el arte son «los mismos» desde la antigüedad. No obstante, el Apropiacionismo (y ReApropiacionismo ahora) significa tomar, clármente, un referente directo y trabajar con ello hasta recontextualizarlo, descontextualizarlo, o desmontarlo…, dotarlo de otro significado o ampliarlo…Ejemplos claros de apropiación se presentaron en las obras dadaístas y en el Surrealismo, por ejemplo. Y actualmente, con la multiplicacióin y multiplicidad de la imagen digital, por ejemplo…
[Nota2] Adolfo Rosillo es profesor de Teoría del Arte (entre otras materias) en la Escuela de Arte y diseño Carlos Pérez Siquier, en Almería. También es miembro de La Jaquería.
[Nota 3] Sobre los rostros de El Fayum: «Ya desde sus comienzos las prácticas funerarias desarrolladas por los antiguos egipcios nos ilustran, con todo lujo de detalles, sobre el importante cometido del “retrato”: máscaras funerarias, cabezas de sustitución, sarcófagos antropomorfos, entre otros elementos, tuvieron la misión de reproducir el aspecto físico del muerto mostrando con mayor o menor exactitud los rasgos del rostro, a fin de que sus integrantes anímicos, es decir, su ba (alma o espíritu móvil) y su ka (fuerza vital), pudieran reconocerle en el momento de reencontrarse de nuevo con el cuerpo del que habían formado parte en vida. Así, dotado de las cualidades y atributos de un ser divinizado[4], el difunto se encontraría en condiciones óptimas para acceder al otro mundo, renaciendo en él como Osiris, sin perder por ello el contacto con el mundo de los vivos». Extraído de https://amigosdelantiguoegipto.com/?p=1471
