junio, 2026

HÁPTICA, Joan Fontcuberta en Fundación Unicaja Almería y Sevilla

junio 15th, 2026 junio 15th, 2026
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Sobre las series del proyecto “Háptica”, de Joan Fontcuberta

– Fundación Unicaja (Almería-Sevilla) –

Comisariada por Sema D´Acosta

El recorrido expositivo propone recuperar la fisicidad, la textura y el deterioro como vías para revalorizar la imagen como objeto frente al flujo incesante de lo visual en pantallas y redes sociales.

De esta manera, la muestra acerca al público la dimensión táctil y material de la imagen a través de fotografías fragmentadas, erosionadas y manipuladas que en ese estado adquieren un nuevo tipo de presencia más cercana a la pintura y la escultura.

Fragmento del Texto de presentación de la exposición “Háptica”

“La fotografía, como medio de gran alcance de la expresión y de comunicaciones, ofrece una variedad infinita

de opiniones,  de interpretaciones y de ejecuciones.”
Ansel E. Adams

Al fin pude ver «in person» a Fontcuberta, en la presentación de la exposición sobre la que versa este post, con la excusa de que me firmara uno de sus primeros libros «El beso de judas» (sobreponiéndome a no llevarle uno de sus títulos más recientes, pero…, no se puede tener todo a mano).

Y debo decir que con esta exposición tuve la sensación de “familiaridad” que suelo tener con la obra de Joan Fontcuberta, como si habláramos el mismo lenguaje, pero siempre siendo sorprendida por sus propuestas, por supuesto.

Sigue su expansión de los postulados que son clásicos en su trabajo, centrándose esta muestra en una selección para cada una de sus 5 series bajo el título de «Háptica», clausurada en la sede almeriense de Fundación Unicaja en Febrero, y que ahora puede verse hasta el 19 de Julio en la Fundación Unicaja de Sevilla.

Este post fue iniciado el 10 de septiembre de 2025, llena de euforia -dadas las escasas y especiales ocasiones que en Almería tienen a bien traer muestras de esta índole-, pero la vida se cruza con sus pequeños líos y aquí estamos… Aunque para mí merece la pena comentar la exposición, no solo por darme el gustazo de escribir sobre algo que me ha interesado mucho, sino porque aun le queda recorrido, y además, los diversos proyectos de Joan F. siempre siguen vivos, ampliándose o formando parte, a su vez, de otros proyectos renovados.

Antes de meterme en arena, reconozco que me encantó que Joan viniera hasta esta remota tierra para presentar “Háptica”, junto a su comisario, el andaluz Sema D´Acosta (a quien me gustaría entrevistar alguna vez también); y desde luego valoro que la Fundación haya apostando por el tema expositivo de Arte contemporáneo (entre otras exposiciones, como la de sus propios fondos, etc.), trayendo artistas de renombre desde la reapertura en Almería de sus salas de exposiciones y actividades.

**Aunque también me gustaría, y sería importante y necesario, que programara a artistas o proyectos locales -pero esto queda ya para otro post-.

A lo largo de la muestra, Fontcuberta y D´Acosta volvieron una vez más a la Fundación de Almería, con una extensa charla con el público con motivo de la presentación de su EXCEPCIONAL CATÁLOGO, sobre el total de las 7 series de las que consta “Háptica”, aunque a Almería y a Sevilla llegan cinco de ellas.

Estas series no son recientes, salvo “Elevage de Possiere” (2022-2024), pues, como he comentado antes, este autor es dado a reutilizar, relanzar, o seguir dando vida a trabajos o investigaciones anteriores, en formato seriado. Así que junto a la citada serie, tenemos “Dermis” de 2028, “Trauma” (2015-2022), “Acheronta movebo” (2016), “Gastropoda” (2009-2016), “Inframon” y “Blow up Blow up” (ambas de 2009), las dos últimas son las que no se han expuesto en Almería, ni en Sevilla, entiendo que por cuestiones de tamaño-espacio disponible, pero se pueden ver en el catálogo.

Tan solo pretendo aquí transmitir lo que Fontcuberta, tan lúcidamente, comenta de su propio conjunto de proyectos sobre lo háptico, ya que él es dado a explicar muy bien su trabajo e ideario; algo que ha hecho, y generosamente en el catálogo, y en las entrevistas que he leído o escuchado sobre “Háptica” (como por ejemplo, en el programa de radio almeriense «La sonrisa del gato» en Candil Radio, de la mano de Carmen Rubio Soler, historiadora y artista plástica),

         Y llegamos a lo interesante del tema general que planea sobre el proyecto, enmarcar lo que el término “háptica” significa, que es:  Ciencia del tacto, proveniente de la palabra griega Tocar. O lo que algunos teóricos, como Herber Read, extienden también a «conjunto de sensaciones no visuales ni auditivas de un individuo». Pero Lo háptico también es: «Estudio del comportamiento del contacto y las sensaciones», explicación más interesante para este conjunto de series que conforman el proyecto «Háptica», ya que el tacto es el componente de la comunicación no verbal que obviamos muchas veces, y más en las piezas de arte, que no podemos, o debemos, tocar la mayoría de las veces (por prescripción de su conservación), y así encontramos el elemento de mayor importancia para la exposición, pues Miraremos (más que Ver) pensando en el tacto, en las texturas, o en cómo percibimos las superficies (a pequeñísima o a gran escala) tras el manipulado y experimentación de Fontcuberta, tanto sobre negativos como fotografías u otras imágenes preexistentes…

El tacto aporta una información importante para el conocimiento del mundo, y Fontcuberta nos tiene acostumbrados ya a que nos fijemos en esta información sutil que no vemos aunque la tengamos delante (aquello de ver las ramas pero no el bosque, y a veces a la inversa también…).

Con estas palabras Sema explica parte del proyecto:

“La experimentación con las texturas posibilita la aparición de un intersticio ambiguo entre lo bidimensional y lo tridimensional que nos lleva a un espacio confuso y difícil de clasificar.” (…) “Aquí, la mirada se detiene en detalles táctiles que suelen pasar desapercibidos o circunstancias de deterioro en los que apenas se ha reparado previamente. La materia se convierte en fundamento y el continente, antes silenciado, se coloca en primer término. Superado el nivel de legibilidad, nos adentramos en los interiores invisibles de lo fotográfico como si fuésemos un científico fascinado ante un universo desconocido. (…) El interés en torno a conceptos relacionados con la ontología de la fotografía ha sido una constante en la trayectoria de Joan Fontcuberta, cuya obra evoluciona y crece motivada por el cuestionamiento continuo: ¿de qué están hechas las imágenes? ¿Cuál es su esencia?”

Texto extraído del comisariado para la Fundación

La materia es algo difícil de delimitar en la fotografía…, lo matérico más bien, de la fotografía…, porque aunque lo que vemos como resultado del proceso fotográfico es bidimensional, también aparenta tridimensionalidad normalmente, y además, está el soporte (papel, etc.) otro material donde está (se revela o se imprima, o imprime, aparece en todo caso…) la imagen, y donde solemos fusionar el objeto fotografiado con la imagen resultante, sea cual sea su formato técnico, digital o analógico; o su formato de soporte: papel fotográfico o impresión táctil, o de visionado en pantallas; aunque creo, esto no es un problema si somos conscientes de lo complejo de la fotografía.

Ahí, en parte, radica lo especial del arte fotográfico, en que lo fotográfico tiene varias dimensiones encerradas en sí (no ya lecturas), tanto en una fotografía impresa o revelada sobre papel fotográfico como en la digital o virtual hay tanta información…, no sólo delante, el qué, sino el por qué, y el cómo se hizo y quién, y por supuesto, el para qué o quiénes, el fin último (o fines) de su producción y difusión (publicación o exhibición) que delimitan esa acción fotográfica (el acto fotográfico y sus resultados). Todo esto, según me parece a mí, es lo que se nos presenta como más apasionante respecto a la fotografía hoy día.

Otro aspecto que me interesa de la obra de Fontcuberta, y que aquí vuelve a tratar, es su juego ilimitado dentro del meollo de ideas (si se me permite tal expresión), temas, materia, conceptos, lo orgánico o lo inorgánico, lo esencial o lo concreto, o…lo que se percibe y no se ve, pero está, que es donde creo que mejor se desenvuelve Fontcuberta.

En esta frase (que aparece en la entrevista entre Sema y él, en el Catálogo «Háptica») se resume la principal línea de trabajo (pensamiento) de Joan respecto a lo fotográfico:

Las fotografías no son simples soportes ofrecidos pasivamente a nuestra observación, son mediaciones simbólicas entre nosotros y la realidad, y contribuyen a da forma, sentido y existencia al mundo que os rodea. (…)

Pertenecemos al orden del “Homo Photographicus”, una especia de la escala evolutiva que ha propiciado la consolidación de una cultura posfotográfica (…) [“Háptica”, pág.9]

«Háptica» se centra un poco más en la parte matérica de esas imágenes que fagocitamos…, además de en su textura, en sus formas cambiantes según el paso del tiempo las trate, o las manipule él mismo (de forma experimental o jugando con lo casuístico y contextual)

Por si vais a ver la exposición, o si ya la visteis y no pudisteis pararos mucho, os comento brevemente Las 7 series del catálogo Háptica, por orden según el catálogo [Nota1]:

1. ÉLEVAGE DE POUSSIÈRE: En esta serie contemplamos composiciones, en forma de dípticos, de imágenes que son partes de documentos «malogrados y exhumados» pertenecientes a los archivos nacionales italianos (originariamente paisajes alpinos de entre 1902-1904) y que Fontcuberta somete a la lente del microscopio electrónico,  donde él «retrata» los microorganismos que degradan el material, sobre todo moho y polvo. Por ello vemos una especie de gusanos, siluetas y demás imágenes que recuerdan a las imágenes de los libros de biología, por ejemplo, obteniendo un resultado estético pero a la vez dentro del campo visual que nos retrotrae a lo científico.

2. DERMIS: En este conjunto (pues las imágenes están dispuestas en montaje como una especie de mural corrido) podemos observar una composición muy sugerente por la tonalidad dorada, donde no sabemos a qué atenernos (qué tipo de imagen es, ni técnica ni soporte, si acaso, nos recuerda al negativo antiguo o a las propias imágenes antiguas en sepia, muy deterioradas, de álbum de fotografía de nuestros abuelos)… y resulta que es la imagen tomada por Fontcuberta, desde muy cerca, en detalle, de una panorámica realizada por Jean Laurent [Nota 2], en el Prado (Galería Central) entre 1882 y 1883, con un grafoscopio (único que se conoce conservado hoy).

3. TRAUMA: En esta serie podemos observar, de nuevo con una gran carga estética, el deterioro de la fotografía analógica. Y siendo la fotografía un elemento y soporte de «salvaguarda de la memoria» o testimonios del pasado, citando el texto semi-explicativo de la cartela, Fontcuberta se pregunta (o nos pregunta): «qué pasa cuando sólo queda como referente -de esa memoria- un soporte herido y maltratado?». Como podéis observar, hasta las descripciones de las cartelas son poéticas, aunque resulten abstractas en parte, o crípticas, por lo escueto de lo redactado, siendo más bien una pista como si de una yincana de foto se tratara. De ahí el título de la serie, Trauma…, pero tanto de lo físico de estas imágenes analógicas (acetato, film…) como de, posiblemente, nuestros recuerdos…

4. ACHERONTA MOVEBO [Nota 3]: Esta serie fue de las que más me impactó por su temática, mostrando fotografía exhumada de archivos mineros asturianos, recubiertas de polvo del carbón  de las minas, «motor económico de esta región durante generaciones»…y sigue en la cartela: «Estas imágenes dolientes nos hablan de esfuerzo y de lucha, de dignidad y supervivencia, de peligro y sacrificio». Poco que explicar, aquí sí está dicho todo. Prepondera lo grisáceo y lo plateado (jugando con las texturas de lo mineral) y, aunque para mí su estética es preponderante, el contenido (fondo-forma) me parecen perfectas, simplemente. Algo que en el catálogo, por cierto, han podido trasladar muy bien (en todo el catálogo, gracias a las diversas texturas del propio papel donde están impresas las series).

5. GASTROPODA:  Es quizás esta la más llamativa y popular, de las series de esta exposición, porque, como el propio título indica, la cosa trasciende la imagen fotográfica o el juego de imagen de imagen (manipulación) hacia otros campos, el de lo matérico exofotográfico…entre la gastronomía y los jugos gástricos…, un experimento derivado de una serie de casualidades que Fonctuberta aprovecha muy bien para llevarlo a su terrero de la metafotografía… En concreto él mismo cuenta la anécdota de que al volver de viajes, encontraba muchas postales de invitación a exposiciones (entre otro correo) en el suelo, donde al tener una especie de zona ajardinada, las babosas de los caracoles se iban «comiendo», y por tanto deteriorando, el papel y su imagen impresa. De ahí surgió la idea de fotografiar el resultado que quedaba de estos banquetes de estos gastropodos

En este caso, Joan se explaya en alguna entrevista y explica que hay una retroalimentación (nunca mejor dicho) entre la imagen digerida y lo que queda (detritus) donde ya no podemos saber quién es el autor, el que utiliza o manipula el resultado, dándole un sentido, o quien ha realizado la labor, en sí, de mutación de una imagen a otra. En todo caso, la imagen final (que se expone, y sus archivos previos digitales en este caso) ya son otra imagen, otra foto, otro tema o narración diferente del punto de partida (la postal o invitación que idearon sus creadores para ser enviada por correo físico)…El juego está servido.

6. BLOW UP BLOW UP: Me hubiera gustado poder disfrutar esta serie en vivo, pues la película en que se basa esta serie es de mis preferidas…, pero me contento con ver el resultado en el catálogo. Aquí  Fonctuberta «distorsiona» de nuevo la imagen preexistente con su peculiar metodología experimental, en este caso de base fílmica y en 35mm, que al detener como fotograma puedes fotografiar a su vez para ampliar, claro. Pero, curiosamente, o no, más bien, lógicamente, el film del que extrae materia -el celuloide como»grado cero de la imagen», en sus propias palabras,  para amplificar digitalmente -como «realidad aumentada», y más viendo la dimensión de su «copia»-, es una película donde la trama como thriller va precisamente de un fotógrafo que amplia unas fotografías tomadas en un lugar público, al descubrir algo que lo lleva al desarrollo del propio film (no voy a hacer spoiler, faltaría más). La película es de los 60, en la Inglaterra beat que el director Michelangelo Antonioni (su guionista además) retrata con los sugerentes David Hemmings, Vanessa Redgrave, Sarah Miles, y la incipiente Jane Birkin. Fontcuberta explicita bien el motivo de esta obsesión en su libro Blow Up Blow Up . 

Fotograma del film original y la ampliación de la fotografía del protagonista… (con la imagen de abajo juega Fontcuberta en sus siguientes ampliaciones)

7. INFRAMON: También me quedo con muchas ganas de ver estas imágenes, sobre lo que no vemos bajo el subsuelo urbano, un cierto inframundo para Fontcuberta, de lo que está debajo del asfalto, normalmente en las ciudades, y más en las grandes ciudades como Barcelona. Aquí sí hay elementos fotografiados reconocibles (para quienes les cueste sustraerse a algo tan abstracto como las anteriores series,  o que exija más reflexión o una mirada más juguetona y suelta), pero de nuevo con una belleza sutil, en los elementos seleccionados, los detalles o los conjuntos (hay tomas de más cerca a más amplias y generales), sus materiales de construcción, y por ello sus texturas, el tratamiento de color, que emana de lo propiamente fotografiado: unos corredores, pasadizos, túneles o zonas desahitadas y por las que seguramente solo transitan operarios, alguien perdido, o alguien como nuestro fotógrafo… Zonas a las que no podemos acceder fácilmente desde luego, y que por ello nos parece como sacadas de una película de ciencia ficción…

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A vueltas con este recorrido del imaginario y recreación fontcubertiano, sus auto preguntas, los cuestionamientos sobre los que centra su interés por la Fotografía, las fotografías mismas, el acto de fotografiar, la foto como ficción o como documento a veces veraz, y en suma, la «Pos-fotografía»…, se nos lanzan de nuevo estas premisas destapadas desde su primer texto publicado en formato libro:

“Toda fotografía es una ficción que se presenta como verdadera. Contra lo que nos han inculcado, contra lo que solemos pensar, la fotografía miente siempre, miente por instinto, miente porque su naturaleza no le permite hacer otra cosa. Pero lo importante no es esa mentira inevitable. Lo importante es cómo la usa el fotógrafo, a qué intenciones sirve. Lo importante, en suma, es el control ejercido por el fotógrafo para imponer una dirección ética a su mentira. El buen fotógrafo es el qué miente bien la verdad.”

En El beso de Judas, de J. F.

En una entrevista en la Revista literaria Quimera, comenta:

“me gusta mucho una cita de André Gide que decía: “Alaba a aquellos que persiguen la verdad, desconfía de los que afirman haberla encontrado”.  Es el lema que guía en cierto modo todo mi trabajo. Hay que intentar acercarnos a la verdad, pero nunca pretender haber alcanzado una verdad absoluta, porque esa verdad absoluta inmediatamente se convierte en dogma, se convierte en un elemento de imposición, una renuncia de la complejidad y un refugio para la intolerancia. (…) Yo abogo por la duda. Para mí, la duda es el recurso de la inteligencia para llegar a la comprensión del mundo de forma racional. El problema con la duda es que funciona bien como herramienta, pero llevada al límite nos coloca en el colapso, en el borde del abismo. Es decir, podemos dudar de todo, pero llega un punto en el que debemos tomar decisiones y esas decisiones tienen que basarse en algún tipo de información que hemos de dar por válida.”

Habría frases completas suyas, capturadas de entrevistas, charlas o conferencias, artículos, proyectos o libros con las que podríamos eternizarnos en este post, pero hay que ir poniendo un fin (sobre todo por quien lo está leyendo, si has llegado aquí). Pero, para hacer honor a su trabajo, me voy a despedir con un fragmento de un texto de algo que él ha repetido muchas veces de diferentes modos, y con lo que no estoy de acuerdo del todo:

“Hace cuatro o cinco años empecé a interesarme por las imágenes que se deterioraban y ahora son fantasmas dentro de un archivo porque cuando la fotografía pierde su vínculo con la realidad, deja de ser funcional para los fines documentales, ya no tienen un motivo para habitar un archivo” (citado en un artículo digital de El heraldo de México, miércoles, 4 de marzo de 2020. Sobre su exposición Mictlán , en la Galería Hydra )

Pues bien, discrepo porque precisamente el valor de un documento del pasado, archivado (clasificado, estudiado posiblemente, catalogado y archivado para su uso posterior y un estudio posterior seguramente) es el de estar ahí…, da igual, y es lo normal, además, que ya no esté en contacto con la realidad que mostraba, obviamente, sobre todo al alejarse del momento de su creación originaria… Pero decir que no tiene, o pierden valor, es como decir que los historiadores o historiadoras (los archivos, los catálogos, los museos, los libros incluso, por nombrar algo concreto) no tienen valor al alejarse de su realidad directa… No, por ahí no paso, jeje…y mira que me gusta todo el hilo de pensamiento que llevas, Joan…

El contenido de esas imágenes archivadas pueden estar desmemoriadas, y ser ya fantasmas, si, pero su valor es que al tomarla y mirarla, reviven. Y si no sabemos nada de lo que ahí se muestra, qué pasó, quién las tomó, etc., ahí estaremos pasa seguir la pista, estudiarlas, buscar, conocer, o saber algo de ellas. Gracias a miles de documentos así (fotografías) conocemos más y mejor el pasado, que no nos quepa duda. Ahora, para qué nos sirva, su utilidad…, ya depende de quien mire el pasado, conocido o desconocido, y con qué ojos o para qué…

Las imágenes…, siempre nos arrojarán luz… / y puede que hasta capturen el alma de lo retratado, como pensaban los indios antaño cuando veían la cámara fotográfica en el siglo XIX…

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Notas

[Nota1] El catálogo, «Háptica», de factura impresionante (sobre todo a día de hoy, donde se tiende a no hacer catálogo, directamente, teniéndonos que conformar con los textos o pequeñas informaciones de difusión) se puede adquirir en venta a través de la propia Fundación en su web. Y creo que merece la pena poder ojearlo y hojearlo.

[Nota 2] Jean Laurent era un fotógrafo francés del siglo XIX. Se instaló en Madrid con estudio propio, «un establecimiento completo que contaba con personal especializado: operarios de cámara, retocadores, coloristas y ayudantes que le permitieron escalar el negocio de manera profesional. Esta visión empresarial, combinada con su talento técnico, fue clave para su éxito. A diferencia de otros fotógrafos de la época que trabajaban en solitario, Laurent construyó una verdadera empresa fotográfica con capacidad para atender encargos de gran envergadura y mantener una producción constante de imágenes de altísima calidad para la época», como se cuenta en el blog de Emilio Simón Realizó vistas y tomas de la España del momento (que antes nadie había realizado). Se le encargaron numerosísimo retratos (sobre todo durante el periodo de Isabel II) siendo el fotógrafo de la casa real varios años. Pero lo más importante es que fotografió de forma minuciosa y catalogada casi todas las ciudades españolas, configurando varios Catálogos de gran valor histórico cultural para la imagen del pasado.

[Nota 3] El título creo que proviene de la frase de Virgilio, de la Eneida: ‘Flectere si nequeo superos, Acheronta movebo’. Y cuyo significado puede ser traducido como : «Si no puedo doblegar a los dioses del cielo, moveré el infierno» Fuente Google y Wikipedia.

Otras imágenes el día de la inauguración en las salas de la sede de la Fundación Unicaja en Almería (todas de Maribel Úbeda CC.):